domingo 22 de julio de 2007

Para leer en la pantalla

Soy un adicto a las revistas. A veces ni siquiera las leo, me conformo con tenerlas y saber cuáles son sus contenidos, con mirarlas y pasar los dedos sobre el papel. Me seduce la idea del producto impreso, aunque la tecnología esté cambiando esa concepción.
Un caso particular es Letras Libres: su sitio web ofrece un motor de búsqueda excelente, pero no me resisto a comprar la versión impresa. Incluso si se trata de un número soporífero, como el de julio, dedicado a la red. Y vaya que no es un objeto de arte, como sucede con otras publicaciones. Lo mío es la información y Letras Libres la tiene.
Como ésta, otras revistas están llevando todos sus contenidos a internet, en ocasiones con un archivo PDF descargable, para que los usuarios tengan una copia facsimilar en su disco duro o la impriman.
Otras, en cambio, creen que subir su producto a la red es “hacerle competencia” a la edición impresa, porque se perderán lectores tradicionales y, en consecuencia, ingresos por publicidad. Error. Los díscolos no son sus lectores —posiblemente colibríes libertinos, brincando de aquí para allá en la red—, sino sus departamentos de comercialización, incapaces de generar una cartera web.
Ridículo: en el proceso de reconversión multimedia pocas veces se habla de la mudanza de los vendedores de publicidad a la web. Ésos sí que son seres tradicionales y los últimos del escalafón en el debate.
Otro tipo de revistas son las que sólo existen en línea. Las hay producidas por empresas tradicionales, como el EP3 de El País; las publicaciones gratuitas que ofrecen una multitud de servicios web, como The Village Voice o 20minutos, y las independientes, como los blogs. Aquí destaco a Sonorama: comenzó como una publicación impresa y terminó como una excelente bitácora web con reseñas, noticias, crónicas y entrevistas.
En México también existe Reporte Índigo: una buena revista de contenidos noticiosos y de actualidad. Nada del otro mundo, pero impresiona a los neófitos por su uso de herramientas multimedia. En Guadalajara existe Proyecto C, que acaba de cambiar su diseño (interfaz). Ojalá les funcione mejor.La red está cambiando todas las prácticas culturales y de consumo. Y aunque parezca una cosa para fresas, como dice mi fontanero, a todos nos toca parte de la revolución digital.

6 comentarios:

El Corazón de Chiara dijo...

¿Quieres jugar?

Anónimo dijo...

Haz notas para el blog, huevonazo!!!

Daniel dijo...

A mí me pasa igual... ese gozo casi fetichista dentre olor, color y sonido. De hecho, a manera de confesión, hace algún tiempo me suscribí a la misma revista que dices disfrutar tanto (letras libres); de la misma forma que había números lamentablemente tediosos y sin color (aunque ninguno variaba en su delicioso olor... aún lo recuerdo por las tardes lluviosas), siempre me era grato hojearla y dejarla a un lado del cigarro y pensar que era mía, que ninguna innovación me alejaría de ella, que también la forma es fondo, etc.; me fui a Chile, Valparaíso particularmente, y dejé encargado a un buen amigo de la renovación de la suscripción anual a Letras Libres... no lo hizo... la perdí... Saludos.
Pd., me desquité con un pasquín que conseguí en el sur llamado The Clinic, que aunque releído y viejo, sigue conservando ese aroma de papel de segunda...

José Soto dijo...

Qué curiosa tu historia, Daniel. Tengo un buen amigo, ahora medio perdido (creo que se volvió judicial o madrina de Vialidad, todavía no lo confirmo), con una historia casi idéntica. Coincide prácticamente en todo lo que cuentas: la suscripción de LL, Valparaíso, el café, The Clinic. Yisus!!!
identifícate!!

un abrazo!

Daniel dijo...

Ahora me pregunto: ¿creeré en las coincidencias? Sería coincidencia llamarme Daniel, haber ido a Chile y comprar la revista quincenal The Clinic. También podría entender azaroso la pérdida irrecuperable de mi suscripción a Letras Libres. Es más, hasta podría decir que sería coincidencia que trabaje en vialidad. Pero lo que no puedo entender es que si da la coincidencia que te llames José Soto, la rifes de paparazzi, tengas, o hayas tenido, una bocha denominada jilitla que sufrió vejaciones y otras suertes peores... y que la sigas manejando (o cualquier vehículo que conduzcas) SIN LICENCIA, ya sea por perdida o por CANCELADA A MODO DE ESCARMIENTO... sería mucha coincidencia, no crees? Saludos, capo, espero se acerque el momento de la cerveza y el cigarro... ah, y por qué no la birria tan sabrosa que prepara mi jefa!!!
Salud

José Soto dijo...

yisus!!
si eres madrina de la judicial!!!
cómo sabes que mi licencia está vencida???


y seguramente succionaste a mi amigo daniel y le robaste toda su memoria, para hacerte pasar por él!

devuélvelo!!

yo propongo que resolvamos este asunto pronto, con unas caguamas, sin duda!